domingo, febrero 08, 2009

La emoción musical de Stendhal




Stendhal sintió una especial predilección por la música. Aunque no tenía conocimientos de teoría musical, sus análisis muy subjetivos como “diletante” muestran que este novelista universal es un verdadero filósofo del gusto. A través de sus críticas de los espectáculos a los que asistía, así como en sus biografías de Mozart, Haydn o Rossini, podemos empaparnos de su deseo de alejarse de lo apolíneo con el fin de desvelar el carácter irracional de la música. La influencia que recibe de Rousseau es clara. Tal vez por ello, su defensa a ultranza de la melodía frente a la armonía le vincule, más que a otros románticos, con el Siglo de las Luces. En la Vida de Haydn, él mismo declara sentirse, en música y también en otras muchas cosas, un hombre de otro siglo. Ciertamente, su gusto por el análisis del ser humano y de sus pasiones es una herencia recibida de los filósofos dieciochescos. No obstante, su aportación mayor consiste en explicar el sentimiento que le produce la música, sobre todo la vocal, una lengua que sólo habla a las almas sensibles. Stendhal posee una capacidad muy especial para trasmitir el poder de la unión de la palabra con la música. Para entender su pensamiento estético, quizá no habría que limitarse a leer sus escritos sobre música, sino también volver a sus novelas desde claves musicales. Así, en un pasaje de Le Rouge et le Noir nos transmite sus teorías a través de la ficción: el personaje de Matilde de la Mole alcanza un intenso sentimiento de felicidad durante una representación de ópera. La emoción musical se mezcla con el amor que siente por Julien Sorel, una fiebre amorosa que al volver a casa la mantiene toda la noche despierta repitiendo sin cesar en el piano la cantilena que había exaltado su pasión. De esta forma, en la prosa del novelista encontramos sus ideas sobre las cualidades excepcionales de la invención melódica.

4 comentarios:

Enrique García Revilla dijo...

Querido Teo,
Me encanta encontrar este tipo de lecturas en la red y mucho más que los buscadores me remitan a tu blog.
En uno de los relatos de Stendhal que tengo a mano, -Los Cenci-, contrapone el disoluto Don Giovanni de Mozart al más cabal Don Juan de Molière, como mostrando una doble corriente de la que no escapa él mismo, tan amante de lo italiano: A raíz de la adscripción dionisíaca de Stendhal de la que hablas no puedo evitar deducir geográficamente, cayendo inevitablemente en la trivialización, todos estos conceptos: Dionisos-Apolo; Melodía-armonía; Stendhal (y corriente rousseauniana)-Berlioz (y germanófilos); Italia-Alemania; Diletantismo-especialización.
Un abrazo,
Enrique García Revilla

Teo Sanz dijo...

Muchas gracias querido Enrique por tu comentario tan pertinente y especializado. Estoy leyendo Vie de Haynd y en esas cartas tan autobiográficas de Stendhal aparecen las contradicciones del "dilentante", tan pronto amante de las sinfonias haydinianas como despreciativo con el "ruido" que produce la música instrumental de otros compositores. Hablaremos de las dualidades, es un tema sabroso.
Un abrazo
Teo

Anónimo dijo...

El Enrique este sabe lo que dice, aunque no he pillao el chiste.

Bueno... GOOD FOR YOU!!

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!